Spoiler Alert

Mas que una invitación a ver, o no ver, una cinta, buscamos entablar un dialogo que enriquezca la experiencia cinematográfica. Asumimos que quienes lean un artículo han visto ya la cinta: no podemos discutir sin revelar el final. Si la película te interesa pero no la has visto, mejor para ti, y para todos, que regreses después de verla. Así la discusión es más a gusto.

Sunday, September 26, 2010

Step Brothers (Adam McKay, 2008) – 5/10

Del mismo equipo que nos trajo Talladega Nights y The Other Guys ; llega otra estúpida (en el mejor sentido del término) comedia con Will Ferrell. Salvo que tal vez no lo es. Tal vez es algo más, una crítica velada, pero incisiva a una sociedad de adultos-niños que se rehúsan a crecer, de la peor de las maneras.

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Nancy (Mary Steenburgen) y Robert (Richard) se conocen y enamoran perdidamente el uno del otro. Así que lógicamente se casan y se van a vivir juntos. Pero cada uno tiene un obscuro secreto: Nancy tiene un hijo treintón que es un reverendo perdedor: Brennan (Will Ferrell); tiene otro hijo pero ese es todo un campeón y ya no vive con ella…Robert por su lado, tiene un hijo treintón que es un reverendo perdedor: Dale (John C. Reilly). Ahora los cuatro viven juntos y el estilo de vida de Brennan y Dale está a punto de desaparecer.

Will Ferrell es siempre divertido, y la mancuerna con John C. Reilly es bien efectiva para estos personajes llevados al límite del ridículo en situaciones cada una más absurda que la anterior. Aunque la continua humillación de los personajes principales de pronto se vuelve demasiado de lo mismo, la cinta consigue arrancar dos que tres risotadas.

En el fondo, está presente la eterna moraleja de toda comedia post Saturday Night Live (o antes): la felicidad esta en dedicarte a aquello que haces sin ninguna otra motivación que hacerlo. Pero podría ser que haya algo más…

Es sobre todo lo que paso con los créditos de The Other Guys que me hace pensar que este equipo tiene una intención más allá de la simple y fácil risotada. Tal vez los personajes de Brennan y Dale son hipérboles del hombre-niño moderno que, particularmente en el gringo y otras sociedades cómodas, criado en una familia que todo concede y no exige nada; en un mundo donde todo está estructurado (de la clase de karate, al equipo de football, etc.); se vuelve incapaz de tomar responsabilidad ante cualquier situación. No es tanto que a los 30 y pico sigan viviendo con sus padres (aunque eso es un problema en sí), no es que sigan creyendo que pueden ser lo que sea que se imaginen (el final de la cinta logra un bonito balance) – es la total y absoluta falta de responsabilidad.

Es ridículo y triste, aunque nos reímos de vez en vez. Pero no es a eso a lo que vamos. ¿Cómo eliges ropa cada mañana? ¿Cómo te comportas en una entrevista de trabajo? Resulta que son preguntas validas, son cosas que ya no sabemos “por sentido común” porque son decisiones que siempre han sido tomadas por nosotros, y cuando es el momento de tomarlas por nosotros mismos…pues nadie nos dijo que se suponía que debíamos decidir – así que simplemente, no sabemos.

Jugar video-juegos, leer comics, ver películas estúpidas, eso son solo síntomas que en realidad ni siquiera están necesariamente asociados con el problema. El problema es una total incapacidad de comprender, y tomar, responsabilidad.

O tal vez Step Brothers es solo una comedia divertida acerca de una situación absurda.

Tropic Thunder (Ben Stiller, 2008) – 5.5/10

Siempre es interesante una exploración de un medio hecha desde el medio mismo. Tropic Thunder es una comedia que se puede disfrutar al nivel más primario con chistes absurdos como nos gustan, pero no por eso deja de ser una cinta con algunos cuestionamientos interesantes acerca del cine mismo, en particular de la actuación. Situación por demás interesante dado que el director y escritor es también un actor.

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Tugg Speedman (Ben Stiller) es un actor de acción cuyas últimas cintas han fracasado rotundamente. Tropic Thunder es la siguiente producción que espera lo sacara de este mal momento. Junto con Tugg están Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.) EL actor; Jeff Portnoy (Jack Black) un bufón, Alpa Chino (Brandon T. Jackson) reconocido por sus comerciales para una bebida energetizante y Kevin Sandusky (Jay Bruchel) un actor aspirante. Sin quererlo, los actores se encuentran en medio de un conflicto real, que pone su verdadera naturaleza a flote…solo que es en una vida de mentiras, es difícil saber cuál es esa naturaleza.

Hay muchos chistes estúpidos que dan mucha risa, comedia de situación que se disfruta porque los personajes son carismáticos…salvo tal vez el personaje de Jack Black… Además de algunos buenos momentos como, debo admitir, el baile del productor Les Grossman (Tom Cruise), o cuando los malosos ven a través del disfraz de Kirk Lazarus (“I’m a lead farmer, motherfucker!”). Pero esos no son los mejores momentos.

Los mejores momentos son los del humor de continuidad, en particular la rivalidad entre Tugg y Kirk, pero sobre todo, sobre todo, Kirk Lazarus completamente dentro de su rol como un militar negro, al grado de someterse a un controversial tratamiento para obscurecer su piel. Varias veces me fue imposible entender lo que decía, pero salvo esas contadas ocasiones, cada palabra que dice el personaje es hilarante, y el hecho de que este convencido de que ya no están filmando, pero aun así se queda en el papel, es tan absurdo que es fantástico.

Y eso lleva al siguiente punto interesante de la cinta. Hay un evidente cuestionamiento acerca de la doble (triple, cuádruple) vida que viven los actores. Si, también hay unas pataditas a la relación entre los productores, el gran capital, y los actores; pero eso es más bien como una vengancita o recriminación por parte de Stiller. No lo relevante es la “burla” a las ambiciones y los métodos de los actores. Una puesta en abismo que funciona muy bien por la excelente elección de Robert Downey Jr. Un excelente actor que se convierte en sus personajes, interpretando a un excelente actor que se convierte en sus personajes, en una situación completamente absurda donde habría que concentrarse en sobrevivir…divertido e inteligente.

El guion de Stiller, Theroux y Cohen tiene mucho mérito, y seguro que la dirección de Stiller fue importante; pero la película sin duda se la lleva Downey Jr. A todos niveles.

Happy Gilmore (Dennis Dugan, 1996) – 3.5/10

Otra comedia gringa con todos los clichés necesarios suficientes de risas como para hacerme sentir que no fue una “perdida de tiempo”. Sí, hay buenos chistes, si definitivamente el personaje es carismático y el maloso claramente antipático y si hay una bonita moraleja (la misma de siempre) – y si, efectivamente, no hay nada más.

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Happy GIlmore (Adam Sandler) está obsesionado con ser un jugador de Hockey; tiene la agresividad necesaria y una capacidad de disparo de miedo. Pero el pobre muchacho no puede patinar. Un día su novia lo abandona, y su tierna abuelita pierde su casa. Happy está desesperado por encontrar una solución, y la providencia quiere que su poderoso disparo sea increíblemente efectivo en el golf. Con la ayuda necesaria comienza a ganar en el tour de la P.G.A., conquista a una nueva chica y salva a la abuelita.

No hay mucho que decir en realidad…la historia es poco imaginativa aun dentro de los parámetros del estereotipo y los chistes son todos altamente predecibles, aunque algunos no dejan de dar risa. La idea de poder solucionarlo todo gracias a un talento que siempre ha estado ahí pero mal enfocado es ciertamente atractiva para el espectador; y no necesariamente falsa, pero si trillada hasta el cansancio.

No hubo ningún momento que me hiciese carcajearme y más de un chiste resulto solamente en sonrisas…predecible en todos los sentidos.

Talladega Nights –The Ballad of Ricky Bobby (Adam McKay, 2006) – 4.5/10

Otra bonita comedia de Will Ferrell, y es que lo he dicho muchas veces, Will Ferrell me da mucha risa. Talladega Nights, como muchas otras, tiene momentos muy muy divertidos y algunos chistes…meh. Sorprendentemente, la película se la lleva no Will Ferrell, pero Sacha Baron Cohen, por mucho.

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Ricky Bobby (Will Ferrell) es el número uno del circuito NASCAR, gracias en gran medida a su compañero de toda la vida Cal Naughton Jr. (John C. Reilly); y todo es felicidad: la gente lo adora, el dueño del equipo cumple todos sus caprichos, su esposa es despampanante y sus hijos son unos ganadores mal educados. Lo único que falta es el reconocimiento de su padre (Gary Cole)…Pero todo eso se viene abajo cuando desde la F1 llega Jean Girard (Sacha Baron Cohen) y le demuestra a Ricky que, tal vez, no es el mejor.

Después de una racha de comedias gringas (que no ha terminado) me queda claro que la moraleja termina siendo siempre la misma: cada quien tiene un camino, y la única manera de ser feliz es siguiéndolo. Eso aplica a: conquistar a la chica de tus sueños, vencer a tu rival, reconciliarte con tu papa/hermano/vecino/esposa…Antes la moraleja estaba en el contexto del perdedor que trasciende ese estado, ahora está cada vez más en el contexto del ganador que cae y se levanta. Y no digo que la enseñanza sea una falacia, hay lugar a discusión, solo que siempre es lo mismo…

Los chistes son a lo que vinimos y de esos hay varios, notablemente la confrontación entre Ricky Bobby y el cougar en su automóvil. O la lamentable falta de personalidad de Cal Naughton y sus conversaciones telefónicas con Ricky después de la caída de este. Pero lo mejor son sin duda las apariciones de Jean Girard con diálogos completamente absurdos y un estúpido acento que debo admitir si me da risa.

Lejos de ser la mejor película de Will Ferrell, definitivamente me hizo reír; aunque no me sorprendiera.

Sin rastro alguno (G.Vigneron-2010) 7.5(10



Una película sobre la conciencia, la culpabilidad, las dudas y la suerte que tienen algunos. En un ambiente frió, gris, con muy buenas actuaciones, buena ambientación, y buen ritmo.

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Por pura coincidencia del Tour de Cine Frances, nos toca ver dos películas que presentan este animal moderno, el “presidente “de una gran compañía. Estos hombres adinerados, bien vestidos, estos seres que las revistas nos presentan como los nuevos dioses, junto con los modelos, y las estrellas del entretenimiento.. Estos seres del jet set comparados con los cuales nos sentimos pequeños, ridículos, obviamente pobres y hasta tontos: porque no nos hemos vuelto tan exitosos. ¿Por falta de inteligencia? ¿de trabajo?, ¿o de suerte? Y esto es la pregunta que nos hace en voz off el personaje al principio de la película, mientras camina hasta una sala de interrogatorios de la policía.

Pero la diferencia entre el presidente de Rapto y el de Sin rastro alguno es que el segundo tiene conciencia moral lo hace voltear hacia su pasado. En el momento de alcanzar todas sus metas: ser el nuevo presidente de la compañía, volverse padre (con la hija del patrón, pero esto lo sabremos mucho más adelante), Etienne (Benoit Magimel) se detiene y se pregunta si lo merece. Porque su vida de éxito esta construida sobre una mentira: le robó la formula de un producto a alguien.

El asar hace que se topa con un ex compañero de escuela, Patrick (Francois-Xavier Demaison. Ahí aparece el clásico tema del “viejo amigo causante de problemas como en Harry; un ami qui vous veut du bien” (D. Moll-2002) Patrick es un hombre espontáneo, divertido, sencillo, que se vuelve rápidamente inquietante porque nos damos cuenta que las buenas decisiones de Etienne para apartarlo siempre son desvirtuidas , Y el hombre se vuelve una amenaza para la vida personal et profesional. ¿Voluntariamente o no? En realidad, el no tiene una línea de conducta clara, no tiene propósitos definidos. Simplemente vive en el momento. Reacciona a cada situación en forma espontánea. . A diferencia de Etienne quien siempre piensa antes de actuar.

Las decisiones tomadas por Etienne, aconsejado por Patrick, y las consecuencias de dichas acciones llevan a mas secretos y mentiras en una concatenación lógica e implacable.

La película es muy fria, como la apariencia impecable y la interpretación siempre controlada de Bruno Magimel, como el espacioso departamento donde vive con su esposa Clémence (Julie Gayet). Con colores grises y azulados, con vista panorámica. En contraste con Patrick que vive en el momento, se mueve todo el tiempo. Y con la hija del hombre engañado por Etienne, Fleur (Léa Seydoux), llena de luz y de vida.

Un hombre que no pierde el recuerdo de sus orígenes, lo que le da la atención, la generosidad con los que no han subido como el: su familia (muy importante la escena de la comida en la cocina con los padres), el ex compañero, la joven. En un deseo de compensar la suerte que el ha tenido y los otros no.

Mientras el presidente Graff en “El rapto”, considera que todo le es debido, que no tiene que rendir cuentas de nada a nadie, Etienne esta todo el tiempo rindiendo cuentas ante su propia consciencia. Casi todas las escenas son de confrontación con otra persona (o la pareja de suegros, que funcionan como uno solo) frente a quien se tiene que posicionar. De ahí una gran tensión en toda la película.

El personaje, que es un hombre joven., aprende a través de las etapas de las dudas y las confrontaciones (frente a los suegros, la esposa, el hijo de la dueña americana de la empresa) a afirmarse, a aceptar lo que tiene, con todo y suerte. Se vuelve un adulto, conciente, ya no solamente de sus debilidades, pero también de sus fuerzas

El infierno (L.Estrada - 2010) 5.5/10


Se considera que es la tercera parte de una trilogía integrada por “La Ley de Herodes”,” Un mundo maravilloso”, una visión critica sobre el México actual. En lo personal, la secunda me pareció aburrida y esta ultima me decepcionó. O sea que la trilogía va en picada.

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Después de una gran campaña de publicidad y unos cortos que daban a esperar una película sin tiempos muertos, esperaba más. Me pareció asistir a un serie de sketches de humor negro, que tienen com hilo conductor la presencia casi constante de Benny García (Demian Alcazar), que por cierto no tiene muchos matices en su interpretación. un poco de payaso y otro poco de TinTan. Es su visión la que nos da la cinta. La de un hombre que regresa, (mejor dicho, lo regresan), después de veinte años de ausencia. Su fracaso en los Estados Unidos le dio una visión nostálgica de su país, un recuerdo poblado por su madre, su hermano, su padrino, y lleno de posibilidades.

Durante 145 minutos se despliega ante nuestros ojos una subcultura, con sus valores estéticos (vestimenta y música), religiosos (cura bendecidor de pistolas y Virgencita), morales (antes que todo va la familia) y su lenguaje. En este campo surge un problemita: son gente del norte (veamos botas con puntas de metal, cadenas, argollas y camisas llamativas, y música grupera). Entonces, ¿dónde quedó el acento norteño? Decíamos que esta gente tiene valores. Ostentan, hablan de. Pero han perdido todo sentido de proporción en cuestión de violencia física y de dinero.

Hablando de la violencia, parece que los guionistas hicieron una lista de todos los horrores que vimos en los encabezados de los noticieros de los últimos meses o años. Cabezas cortadas y aventadas en lugares públicos, dedos, orejas, sopa de cadáver, receta “pozolero”. Todo con la misma frialdad. Ni siquiera parece darles gusto. Es meramente utilitario. Es normal. Es la “banalidad del mal” como lo llamaba Hanna Arendt cuando hablaba de los nazis.

Resulta divertido, volviendo a los valores ostentados por los narcos, el uso del vocabulario, un vocabulario que vehicula valores, ideas religiosas y respecto. Cuando en realidad las palabras aluden a una realidad donde estos valores están malversados.

Las actuaciones están al límite del melodrama y a veces del grotesco (Ernesto Gomez Cruz y Maria Rojo llorando la muerte de su hijito único y querido .
Pero hay que recalcar a Joaquín Cosió, quien le da a su Cochiloco (personaje real del narcotráfico asesinado en 1991 en Guadalajara) matice, profundidad y humanidad, al punto de volver casi comprensible su personalidad y sus acciones.

Parece que guionistas, actores y director se dejaron llevar todos a lo fácil, a la falta de inventiva. Ni siquiera la imagen, o la edición, o el uso de la música, dejan algo que recordar. Hasta las alusiones a la situación precisamente actual: Bicentenario y ceremonia del 15 de septiembre, son demasiado burdas.

En realidad, una de las pocas escenas que me pareció original es la visita familiar al panteón, cuando Benny , que ya se volvió rico, muestra muy orgulloso a la viuda y al hijo de su hermano el nuevo mausoleo , maravilla de mal gusto y electricidad amenizado con música grupera . Basta con apretar el contacto para escucha un corrido en honor al difuntito.

No es que quiera decir que la película no me hizo reír. Si me reí ; pero uno se ríe también de los chistes malos. El un reflejo. Y la risa no les quita lo malo.

El erizo (M. Achache - 2009) 6.5/10


Adaptada de una novela de Muriel Barbery, ”La elegancia del erizo”, encantadora, divertida, fina, llena de referencias, la película simplifica mucho la intriga y le quita mucha elegancia. Pero tiene una muy buena interpretación de Josiane Balasko.

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La novela se concentraba más en el dialogo interior que Madame Michel (la que perdió su gato en la canción) tiene consigo misma. Donde se burla de los demás, los critica con lengua acérrima. Donde se revela para el lector como la mujer culta y elegante que es. Pero muy lucida sobre los demás. Y donde nos hace cómplice de su juego de disfraces. Ella se esconde de todos, no quiere que la conozcan y se hace la tonta y desagradable para que la dejen en paz. Pero toda su erudición, su fineza, su inteligencia, desaparecen en la película.

Entramos mucho más rápido en la acción. En los primeros minutos, vemos a la niña Paloma, y su proyecto de suicidarse en su próximo cumpleaños. Y se nos muestra muy rápidamente su inteligencia y su ojo critico sobre los adultos. También muy rápidamente llega el Señor Ozu al edificio. Y se da a reconocer por Madame Michel, en un intercambio de palabras claves. Las primeras frases de “Ana Karenina” de Tolstoi.

De ahí que tememos lo peor: esta cinta va a ser la historia de amor entre Madame Michel y Monsieur. Ozu.

Pero gracias a Dios, esta Josiane Balasko. Y su flexibilidad de interpretación nos hace disfrutar cada aparición suya. Quedamos atrapados por su cara, afeada, .cerrada, mala, desagradable, que se repente deja pasar la sombra de la esperanza de una sonrisa. El ojo que enciende un brillito. Hay que estar muy atento. No dura. Y todos sus movimientos van de la pesadez y la lentitud a una repentina ligereza. A un halo de felicidad. O las carcajadas en la primera cena con M Ozu (que no es pariente del cineasta)

Interesante es el uso de varios medios de expresión. La video manejada por Paloma, que nos hace ver el edificio, la calle y su familia, sobe todo su madre, adicta al sicoanálisis, los antidepresores, y el riego de la plantas. El dibujo muy bien manejado por la misma Paloma. La voz off, principalmente de Paloma, que se vuelve el personaje más importante de la historia,
Pero también de Madame Michel cuando se esta muriendo las voces que Paloma vuelve a oír, que la hacen reflexionar sobre el comportamiento de los adultos.

Escena muy divertida, la cena, con la mezcla de las voces de los invitados. Tan tontos y superficiales los unos como los otros

El mensaje final de Paloma: lo que importa no es cuando o como morimos, sino que estemos haciendo en este momento, da finalmente la tonalidad de esta cinta: linda, amable, gentil, sin espinas, lo que es el colmo para un erizo.